¿Por qué tanto ruido en Navidad?

¿Alguien se ha preguntado el por qué los hombres hacemos tanto ruido cuando se acerca la Navidad? Lo he estado pensando estos días y creo que encontré la respuesta de este ambiente de fiesta, de los villancicos, de las luces, de los regalos, de las sonrisas. Imaginémonos la primera Navidad, aquella por la que ahora hacemos todos lo que hacemos. Pensemos en que Dios puso una gran estrella para que los hombres supieran que algo importante habría de suceder. Pero el hombre estaba muy ocupada, ya desde ese entonces no volteaba al Cielo y nada mas se preocupaba de sus asuntos terrenales. Pensemos en los invitados: unos magos de Oriente (nadie sabe si fueron solo 3 y si eran reyes), unos pastorsillos (realmente cuantos pudieron haber sido), unas cuantas cortes celestiales (porque las demás, con la disculpa del Señor, se ausentaron para no faltar a su trabajo de protegernos y cuidarnos) y claro los animales de los pastoricillos y los que se encontraban por allí. ¡Vaya recibimento! me imagino que diría el Hijo de Dios. ¿Entre todas las naciones solo estos vineron para darme la bienvenida? Pensemos en San José y la Santísima Virgen. El día que mas necesitaron de alguien, nadie se molesto. Buscaron, caminaron, se cansaron, hambrientos, sedientos... ni siquiera una linda sonrisa dirigida a Nuestra Señora ante el milagro que en pocos minutos sucedería. Regresemos a la escena de la Epifanía. ¿Oro, incienso y mirra? De seguro me tienen guardado algo mas (habría pensado el Hijo de Dios Todopoderoso). Gran sorpresa que se llevó. Mi Padre les regala amaneceres espléndidos, comida sobre su mesa, techo sobre sus cabezas, vestidos para cubrirse del frío, derrama bendiciones sobre sus hijos, les da atardeceres de impresionante belleza, les regala la brisa del mar, el cantar de los pajarillos, las estrellas para que vuele su imaginación... y sólo por mencionar algunos y los mas "regulares" por así decirlo. ¿Lo único que le pudieron dar al Príncipe de la Paz fue oro, incienso y mirra? Pensé que se esforzarían un poco mas... Y ustedes se pueden preguntar que tiene que ver todo esto con lo que hacemos cada año para recordar la Navidad. Nuestras navidades son una forma de enmendarnos con Dios, pues vez que vino no supimos recibirlo. Por eso nos damos regalos a todos, para enmendarnos de la vez que vino y no le dimos regalos. Por eso cantamos villancicos, pues por nuestro egoísmo ni siquiera dejamos que todos los ángeles le dieran la gloria al Hijo del Altísimo aquel día. Por eso todo mundo esta sonriendo y todo es felicidad, por la vez que no le pudimos dar a los Santos Peregrinos una simple sonrisa de aliento. Y ya nada mas para acabar, quisiera decirles que reflexionáramos de de quien o por quien es este festejo. Es por el Señor. Cuando entregues todos tus regalos, no vayas a cometer la tontería de olvidar al Divino Festejado... y por cierto no vayas a quebrarte la cabeza pensando en su regalo. Él lo único que quiere es TU CORAZÓN.

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