La importancia de integrarse a un apostolado.
Cierto es que los caminos del Señor son diferentes para cada uno (aunque tengan el mismo fin). En este siglo XXI donde la Iglesia ha abierto las puertas de par en par a los jóvenes nos invita a participar activamente en las diferentes actividades que nos ofrece.
Hay a quienes les gusta la música, únete al coro de tu parroquia, en pocas palabras si lo tuyo es rockear, rockeale al Señor.
Hay a quienes lo suyo es ayudar al sacerdote en su ministerio de la Eucaristía, puedes ser acólito(a), para prepar el Banquete del Señor.
Si lo tuyo es hablar en público, proclama la Palabra de Dios a todos los hombres de la tierra.
Si tienes facilidad de palabra se testigo de Dios dando enseñanzas.
Si lo que te gusta es escribir, escribe de las maravillas y las grandezas del Amor.
Si lo tuyo es andar por las calles y tienes un espíritu indómito, se un misionero de la Verdad.
Tenemos que saber que la Iglesia nos ofrece un ligar para cada uno de nosotros y casi se podría decir que para los diferentes gustos. Ningún apostolado es mayor que otro, porque todos sirven para dar gloria al Altísimo. No seamos de los que creen que estar en la iglesia es simplemente ir a Misa los domingos, sino que hay que participar activamente.
Nuestro querido Juan Pablo II un día dijo: "Los jóvenes no son el futuro de la Iglesia, son su presente".
Démonos la oportunidad, aceptemos el reto, pues como el querido Papa decía: "No temais a Cristo, el no quita nada y lo da todo".
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